Blogia

Vae Victis

de Edmon JABÉS

Escribo para ti. El dolor es una concha. En ella se escucha gotear el corazón.
Escribo para ti, en el umbral del idilio, para la planta de hojas de agua, de espinas llameantes, para la rosa del amor.
Escribo para nada, para las palabras fulgurantes que mi muerte traza, para el instante de vida debido eternamente.
[...]
Escribo para todos. Te escribo de un país que pesa como los pasos del forzado, de una ciudad parecida a las otras donde los gritos camuflados se retuercen en las vitrinas, de una habitación donde las pestañas han destruido, poco a poco, el silencio.
[...]
Te escribo con la carne de las palabras acudidas, jadeantes y rojas. Es a ti a quien rodean. Soy todas las palabras que me habitan y cada una de ellas te magnifica con mi voz. Necesito amarte para ser amado por las palabras que me eligen. Necesito sufrir tus garras para sobrevivir a las heridas del poema.
Flecha y blanco, alternativamente. Necesito estar a tu merced para librarme de mí mismo.
Las palabras me han enseñado a desconfiar de los objetos a los que encarnan.
El rostro es el refugio de los ojos perseguidos. Aspiro a volverme ciego.

ww

Annelisa ADDOLORATO ( Lamentación)

(...)“Tienes la perfección del amor inexistente”(...)


Mariposas y falenas Ediciones ENDYMION

de Vladimir HOLAN (Muerte)

La arrojaste de ti hace muchos años
y cerraste el lugar, e intentaste olvidarlo todo.
Sabías que no estaba en la música de modo que cantabas,
sabías que no estaba en el silencio de modo que callabas,
sabías que no estaba en la soledad de modo que estabas solo.
Pero, ¿qué puede haber sucedido hoy
para asustarte, como el que por la noche ve de pronto
un rayo de luz por debajo de la puerta de la habitación de al lado
donde no vive nadie desde hace muchos años?

de AVANZANDO. Editora Nacional 1982.

Pina BAUSCH

Pina BAUSCH

Fotografía Francesco CARBONE

w

Sin título

Mi mano derecha un perro
tu mano izquierda otro perro.

Las perras

Tu mano derecha mi mano izquierda
mi mano izquierda tu mano derecha.

Camino a casa.

Sin título ( Fúgido para Jörg Bassler)

Nadie más acariciador que yo de la soledad. Un rumor. ¡Vae Victis!, un rumor.
La soledad tiene ecos, que sólo la soledad conoce. Oníricos, sin duda.

null

Sin título

El sueño venció al inquisidor.

Mecida la palabra
en el silencio
Juan y Teresa
cerraron los parpados
mirándose

La aurora rompió loca

Boda Real en España

Boda Real en España

¡Una flor, Altezas, una flor!

Bosque de los Ausentes. Glorieta de Atocha. Madrid

de Isaias GARDE

No fue una estrella

fugaz
mon amour

fue Hiroshima.

null

Publicado en la Lista UTOPOESÏA. 22de Mayo del 2004

de Riforfo REX ( Una historia extraña)

Mientras bebes no respiras. Por eso mueres cuando te ahogas y no porque
tragues agua. No he tenido nunca ocasión de ahogarme, pero conocí una
vez a una que sí. Yo estaba sentado en una apartada playa, mirando el ir
y venir de las olas cuando una chica salió del agua. Le chorreaban las
ropas y el pelo. Se sentó junto a mí y me dijo: "Ahí abajo conocí a
Martin Eaden". "Eso no puede ser, dije yo, es un personaje ficticio".
Entonces apareció la chica que había venido conmigo, en las manos traía
un libro de Jack London. No se separaba de él.
"Siento haber tardado, dijo, el tráfico estaba imposible".
"Espero que hayas dejado bien aparcado el auto" respondí yo mientras me
levantaba y la besaba.
"¿Qué haces?", preguntó.
"Estaba esperando a una chica, pero tú me vales igual. ¿Qué me has
traído?".
"Yo no he traído nada, pero este libro te me ofrece como regalo" Era,
claro está, Martin Eaden.
"¡Qué bien, me lo quedo! ¿Ahora qué, tengo que leer el libro y pasar de
ti hasta que me vaya a casa y te me lleve conmigo?"
"Supongo que eso es lo más cortés, pero prefiero que seas mal educado y
que me disfrutes ahora"
"Perdone usted, don Martín" y me lancé a besarla. Mientras lo hacíamos,
y en un momento en que abrí los ojos, porque yo beso con los ojos
cerrados, vi. cómo la ahogada volvía a salir del agua, se acercaba a
nosotros, cogía el libro y se volvía al mar.
"Si no fuera porque estoy empalmado me meaba ahora mismo", dije con la
boca llena. Entonces ella se puso a reír y ya no pudimos continuar.
"Vamos a bañarnos" dijo, y comenzó a desnudarse.
"Fíjate que yo preferiría quedarme leyendo", respondí con cierto reparo,
mirando el lugar donde había estado el libro y siguiendo luego con la
mirada el rastro de pisadas y humedad que desaparecía en la orilla.
Ella, desnuda, corrió hacia el agua y desapareció dentro.
Yo esperé un rato, mucho rato. Cuando el sol levantó una mano verde por
el horizonte para despedirse me dirigí muy despacio hacia el coche.

Sin título

Por el crémor afrutado, dulcísimo
de tu hondo. Tibia horchata
de letargo. Hasta el dédalo
amistado a mi vaharada.

de María ZAMBRANO.

(…) El contemplativo, hoy a menudo llamado neurótico, angustiado. Pues que la angustia indispensable para ser hombre se confunde ahora con la enfermedad, un padecimiento que el contemplativo no puede contener, con la angustia incontenible. Y se olvida ante todo que el hombre, sin más, es contemplativo aunque sólo sea en la modesta medida en que mira y recibe algo de esa incompleta, mas cierta, visión que su breve mirada le procura. Contemplativo en sentido preciso es solamente el dado a prolongar esa mirada, el amante de la mirada que proporciona al par visión y alimento: aquel que fía en el alimento que su mirada primera, inicial, y ya por eso, iniciadora, le trae. El otro, el azancado hombre de hoy y de antes, el obligado y esclavo cuando se le ignora, ése fía solamente en la acción y a la que confía la suerte del día, de su alma, y a esa espectral acción entrega la llama del día y su hermosura. Y así se vuelve espectro. (…)

de "LA AURORA". Editorial Tabla Rasa

El Tejado

El Tejado

1960-

Seis años

de Myriam RIBES ( Un mal sueño)

Hacía una noche terrible, el viento chillaba entre las rendijas de la casa
y la lluvia golpeaba con fuerza las ventanas. Entré en mi habitación y me
metí en la cama. Estaba helada. Haciéndome un ovillo me cubrí hasta la
cabeza con el edredón. Las sábanas olían a limpio: a jabón y a lejía. Empecé a llorar en silencio. La televisión del cuarto de estar se oía cada vez más lejana.
Abrí los ojos cuando oí el crujido. Me quedé quieta. La puerta se abrió
lentamente y cerré los ojos para hacerme la dormida. Si me descubría
llorando volvería a haber insultos y gritos. El corazón me retronaba en los
oídos.

-Soy yo, mi niña, soy yo. Tranquila. Te traigo un vaso de leche.

Petra entró y cerró la puerta con cuidado. Se sentó en la cama y me miró.

-Bebe un poco de leche, mi niña.

-No tengo hambre.

Petra suspiró y me acarició la cara húmeda.

-Bebe un poco de leche, cariño. Por favor.

Me incorporé. La leche estaba dulce y caliente.

-Eso es. Un poquito más.

Bebí otro sorbo. Mis ojos volvieron a llenarse de lágrimas.

-No me quiere, Petra, mamá no me quiere. Como soy fea, gorda y tonta
no me quiere nadie.

Petra me abrazó.

-¿Quién no va a quererte a ti, mi niña? Es ella la que no quiere a
nadie. Yo te quiero más que a mi vida. Vine a trabajar aquí para cuidarte y
quererte y eso es lo que haré hasta que me muera. Estírate y cierra los
ojitos, mi niña.

El edredón me cubrió de nuevo. Petra me arropó con cuidado.

-Detrás de cada montaña hay un valle, mi chiquitiña, detrás de cada
montaña hay un valle.

Empezó a acariciarme el pelo, canturreando.
Duerme mi niña guapa, duerme...

¡Mami, mami!
La niña trepó de un salto al sofá y me cogió la cara.
¡Lloras! ¿Por qué lloras mami?
Sus manitas regordetas limpiaron mis lágrimas. Me besó.
No llores mami, no llores.

Sonreí y la cogí en mis brazos.

No lloro, cariño, era sólo un sueño: me había quedado dormida.

¿Estabas soñando algo malo?
Soñaba cosas de cuando era pequeña, pequeñísima.
¿Pequeña? ¿Como yo de pequeña?
Como tú de pequeña.
¿Y por qué llorabas?
Ahora ya no me acuerdo, mi vida.
Yo lo sé: llorabas porque yo no estaba.
Eso es. Era por eso, cariño.
Ahora que estoy contigo ya no lloras
Contigo ya nunca lloro, mi niña.

Sonrió satisfecha.

Porque ahora yo te cuido mami. Yo te cuido.

Publicado en la Lista de ESCRITURA CREATIVA. 13/05/04

Sin título

Un Vip´s. Mesa estrecha para dos, frente a frente. A la derecha, una pareja interrumpe nuestra conversación y araña nuestra ínfima privacidad. A la izquierda, una pareja hace ejercicios gimnásticos, un “yo - yo”: se levanta él, se sienta ella; se levanta ella, se sienta él.
Única forma , en forma, de besarse.
Dos horas.

de Juan José MESTRE (El Rey y los sueños)

Su Majestad había tenido un mal sueño. Concretamente, había abdicado.
Despertó con una sensación extraña. Era el desasosiego propio del que ha
sido desalojado, cosa impensada para alguno de su condición. Colérico,
llamó a su primer ministro. Le ordenó que prohibiera tales pesadillas.Este
le dijo que no se podía hacer tal cosa, que a lo sumo se podía dictar un
decreto proscribiendo todos los sueños, agradables o no.”¡Hazlo de
inmediato!” fue la orden terminante.
El día transcurrió apacible, los súbditos ni se dieron por enterados, la
prensa casi ni lo había destacado. Así, el Rey se durmió esa noche
tranquilamente, sin temor a las pesadillas ni a los sobresaltos. Cuando
despertó a la mañana siguiente bajó adormilado de su cama, con terror sevio
a sí mismo en caída libre. En su desesperación, buscó algo de qué asirse.
Sólo su lecho se veía cada vez más lejano en un vacío desconcertante que
nada tenía que ver con su reino. Gritó, pero ni él escuchó el alarido.
Quiso despertarse, mas estaba efectivamente despierto. Cuando apeló a algún sueño,
un cartel de prohibido apareció ante sus ojos. El estúpido ministro no
aparecía por ninguna parte...

Publicado en la Lista de Literatura ADAMAR 12/05/04

Sin título

...de la albura del sol
al cénit
quién predomina.

de Paloma PAREDES

de Paloma PAREDES

Derroñadas. Soria

E.M.CIORAN ( Silogismos de la amargura)

¿Por qué me siento tan asfixiado? ¿por qué tan aislado? ¿por qué tan agobiado?... ¿Quién me ha enseñado a ser así?, ¿por qué he elegido este camino de penuria y sufrimiento?... ¿Alguien me podría ayudar?, sólo me gustaría ser idiota para no preocuparme tanto, o ser tan inteligente que desde mi superioridad no me afecte tampoco la mediocridad y la rutina. ¿Alguien tiene la sabiduría? ¿alguien la llave de la tranquilidad?... No quiero morir, pero tampoco vivir así, y no existe punto intermedio, o mejor dicho, sí que existe y en él estoy: malviviendo, una especie de zombi, un muerto en vida que no se decide por ninguno de los dos caminos porque no es capaz de llegar a ninguno de ellos. Soy así desde muy joven, casi podría decir que desde que tengo uso de razón. Es demasiado tiempo para sufrir. Siempre pensaba que cuando creciese, la madurez y la experiencia me ayudarían y vería la luz al final del túnel, incluso (era demasiado romántico todavía) que el amor podría sacarme de la oscuridad, pero el tiempo pasó, los amores también,... y nada me ha ayudado, nada ni nadie, porque he llegado a la conclusión de que si hay salida (cosa que ya dudo) debería estar dentro de mi y que si no la he encontrado es porque esa salida no existe.

de María ZAMBRANO

de María ZAMBRANO

(…) llora y se retuerce como ciertas ortigas, que tan malas dicen que son, se retuercen cuando las queman sin razón. Curiosamente los que viven en los campos saben que allí donde nacen ortigas, las detestadas ortigas, es índice cierto, señal de la inmediatez de una habitación humana, y por poca memoria que un ser viviente tenga no es concebible que la ortiga no sienta, o sepa de algún modo que será quemada por un ser al que ella obstinadamente se apega, inocentemente ha de ser. Y ella, la ortiga, no pide nada, no come ni mínimamente como la hormiga, no bebe ni gota de agua, crece, eso sí, crece hacia arriba, no se arrastra; se convierte, si la dejan, en arbusto, siempre apegada a la ventana, a la rendija inclusive, donde habita la luz humana dispuesta siempre a quemarla. (…)

De la Aurora. Editorial TABLA RASA