Blogia
Vae Victis

de Myriam RIBES ( Un mal sueño)

Hacía una noche terrible, el viento chillaba entre las rendijas de la casa
y la lluvia golpeaba con fuerza las ventanas. Entré en mi habitación y me
metí en la cama. Estaba helada. Haciéndome un ovillo me cubrí hasta la
cabeza con el edredón. Las sábanas olían a limpio: a jabón y a lejía. Empecé a llorar en silencio. La televisión del cuarto de estar se oía cada vez más lejana.
Abrí los ojos cuando oí el crujido. Me quedé quieta. La puerta se abrió
lentamente y cerré los ojos para hacerme la dormida. Si me descubría
llorando volvería a haber insultos y gritos. El corazón me retronaba en los
oídos.

-Soy yo, mi niña, soy yo. Tranquila. Te traigo un vaso de leche.

Petra entró y cerró la puerta con cuidado. Se sentó en la cama y me miró.

-Bebe un poco de leche, mi niña.

-No tengo hambre.

Petra suspiró y me acarició la cara húmeda.

-Bebe un poco de leche, cariño. Por favor.

Me incorporé. La leche estaba dulce y caliente.

-Eso es. Un poquito más.

Bebí otro sorbo. Mis ojos volvieron a llenarse de lágrimas.

-No me quiere, Petra, mamá no me quiere. Como soy fea, gorda y tonta
no me quiere nadie.

Petra me abrazó.

-¿Quién no va a quererte a ti, mi niña? Es ella la que no quiere a
nadie. Yo te quiero más que a mi vida. Vine a trabajar aquí para cuidarte y
quererte y eso es lo que haré hasta que me muera. Estírate y cierra los
ojitos, mi niña.

El edredón me cubrió de nuevo. Petra me arropó con cuidado.

-Detrás de cada montaña hay un valle, mi chiquitiña, detrás de cada
montaña hay un valle.

Empezó a acariciarme el pelo, canturreando.
Duerme mi niña guapa, duerme...

¡Mami, mami!
La niña trepó de un salto al sofá y me cogió la cara.
¡Lloras! ¿Por qué lloras mami?
Sus manitas regordetas limpiaron mis lágrimas. Me besó.
No llores mami, no llores.

Sonreí y la cogí en mis brazos.

No lloro, cariño, era sólo un sueño: me había quedado dormida.

¿Estabas soñando algo malo?
Soñaba cosas de cuando era pequeña, pequeñísima.
¿Pequeña? ¿Como yo de pequeña?
Como tú de pequeña.
¿Y por qué llorabas?
Ahora ya no me acuerdo, mi vida.
Yo lo sé: llorabas porque yo no estaba.
Eso es. Era por eso, cariño.
Ahora que estoy contigo ya no lloras
Contigo ya nunca lloro, mi niña.

Sonrió satisfecha.

Porque ahora yo te cuido mami. Yo te cuido.

Publicado en la Lista de ESCRITURA CREATIVA. 13/05/04

0 comentarios