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Vae Victis

de Myriam RIBES (La Escalera)

Fue hace un año. En el tanatorio donde perdí el único miedo infantil que recuerdo haber tenido. Ese miedo había acechado mis noches oscuras y seguía llenando de motivos mis oraciones: ―Jesusito de mi vida, jesusito de mi vida, que papá no se muera nunca― Y ese día mi miedo se moría dentro de una caja. Y yo me arrebujaba interrogante frente a ella. Sin capitán, sin timón, esperando la llegada del dolor inmenso, de la puñalada final.
Y entonces sonó el teléfono.

-Mami?
-Hola cariño
-He marcado yo solo los números de tu móvil
-Muy bien, mi amor, ya eres muy grande.
-Ya tengo cinco
-Ya tienes cinco
-Qué estás haciendo?
-Estoy en el hospital, con los tíos y la abuela
-Y el abuelo ya ha subido al cielo?
-Está subiendo ahora
-¿Le aguantas tú la escalera?
-Sí, todos se la aguantamos un poquito
-Mami, quiero pedirte una cosa
-Dime
-Es que no quiero que subas
-¿A donde?
-Por la escalera
-No subo, cariño, sólo la aguanto
-¿Seguro?
-Seguro
-¿Le echarás de menos?
-Mucho
-Yo también, pero podremos escribirle ¿no?
-No sé, creo que no podremos.
-Qué sí!
-Que no
-Es que nadie escribe cartas al cielo?
-¿Al cielo? Quizá algún escritor.
-Pues seremos escritores
-¿Escritores?
-¡Que sí! Podemos apuntarnos a una escuela de escritores.
-No sé si encontraremos escuelas de eso.
-¡Que sí!
-Que no
-Que sí. Lo buscaremos juntos en el ordenador cuando vuelvas. Ya verás.
-Vale
-Papi dice que en internet se encuentra de todo
-Es verdad
-Nos haremos escritores y escribiremos al abuelo
-Eso es.
-Cuando vuelvas
-Cuando vuelva
-Pero no subas ¿vale?
-Vale

Publicado en la Lista ESCRITURA CREATIVA. Febrero 2004

de Sandra Lopez ( Alethéia)

Tuvo lo que llaman una muerte clínica, un estado de coma profundo, que le
duró apenas dos días. Al despertar, afortunadamente, yo estaba allí.

Sus primeras palabras fueron algo así de nublado:

- ¿Por qué hay tantas golondrinas al final del pasillo?
- ¿Golondrinas? ¿pasillo?
- Sí, el pasillo está lleno de golondrinas y la luz deslumbra. Por eso me he
dado la vuelta. Por ahí, no subo.

Haciendo un leve indicación con el cuello, añadió:

- Así que dile a esa mujer, la de negro, que no hace falta que se espere, ya
se puede ir. Yo, hasta que no se vayan los pájaros, no vuelvo.

En su estado, y dada la situación, me pareció normal que delirara. No
importaba lo que decía, solo que volvía a hablar.

Con los días, en algún momento, he vuelto a pensar en ello. No hay
respuestas, así que no le doy demasiadas vueltas.

Yo, como él, hasta que no quiten los pájaros, no me muero.

Publicado en la Lista de Escritura Creativa. Febreo 2004

Sin título

Las cerezas entre el pelo
consolada
néctar gozosa
a punto lluviosa
boca nube dama.

Una invitación

Una invitación

www.adamar.org

Revista de Cración

Sin título. ( 1978 )

La piedad en la piel
Proterva y muy opalina
Claro que medrosa
Es jaculatoria
Palpitante
Sufriente
Casi vaho
Sinuosa y temblor.

Un oráculo que omina
No me juzgue usted mal.

Sin título ( noche 25/26 de Febrero en LA POSTA)

a Berna Wang y Myriam Ribes

“En Holanda no hay piedras”, dice mi amiga mientras trocea unas “patatas arrugas”.
¿Cómo jugaran los chiquillos, entonces?.

Instintivamente, me llevo la mano a la nuca, que no sangra, pero me duele..

Miro diez centímetros a la izquierda, y veo a mi otra amiga, que sabe como coser una cabeza con brecha..

Ni siquiera tengo que respirar.
Pido tres cervezas más, y miro una silla lejana.

La noche termina, comienza, acaba.

Vae Victis (¡Ay de los vencidos!)

Vae Victis  (¡Ay de los vencidos!)

GUANTANAMO

Agencia REUTER

Sin Título

Te veré de costado,
quicio de ráfaga.
Que ya marisma donde
no era posible acercarse.

No te asustes de mi temperatura,
esta fiebre no mata.

Nunca la mar quedó en la meseta.

Sin título

Hialina mostrando tanto
tanto mimo
presada espero
apenas movida
apenas brillo
silbada en tu oído.

de Dionisia GARCÍA ( Encuentro)

Hablaban
un lenguaje común,
reían sin decir,
y luego sonreían.

Continuidad
los silencios sin prisa,
para volver después a la palabra:
alegría expresada,
temor ante una historia.

Mensajes
en un orden perdido,
mientras las manos daban
golpes amortiguados
sobre el andén amigo de los hombros.

Tiempos del cantar: Ediciones El Bardo

Miguel de UNAMUNO. Salamanca. España

Miguel de UNAMUNO. Salamanca. España

Gracias Don Miguel

nullwww.laverdad.es

Sin título

Entre tomillos ajenos, el pasado. Sobre el barro, por el lago,
los caballos queriendo humillarme y resoplando historias que ofenden.
Luego, desde arriba, su voz que no era clara.
Mis botas, histéricas, pisotean flores.
Carencia de pulsos. No esperar, la balsámica mentira,
pero seguir viviendo

de Clara JANÉS ( Huellas sobre una corteza)

Como una oveja perdida en la noche
me acogí a la fronda…

El día partió con su hato de esperanza,
llevándose las horas y el horizonte virginal
donde todos los brotes apuntaban,
y la noche, que pudo ser cristal para los sueños,
se tornó un ojo oscuro
y el grito airado del muchacho
que me apartaba para dar paso a su rocín.
La tierra se estremeció ante el cuchillo de su voz…
Y yo, que sembraba y recogía,
sacaba agua del pozo,
disponía los alimentos sobre el mantel
y corría por los campos ondeantes de brisa
cuando tenues mariposas
expresaban el cauteloso vuelo del despertar,
sentí que esa voz cercenaba mi aliento.

Como una oveja perdida, sí, vagaba.
Y la noche
se asentó en todos los confines,
y el grito proseguía,
ocupaba la angosta callejuela,
y prendía en mi como una llama
porque, frente a su bestia, nada era yo
para el que lo lanzaba.
Y crecía su ansia de dominio,
y por su voz se abrieron hendeduras,
se cayeron las casas
y estallaron minas en mi seno,
que toda voz de hombre es voz de guerra.

Como una oveja perdida,
como una tierra exhausta de dar fruto
vagaba por el filo de esa voz
que me arrasaba
y establecía el olvido del amor,
y en la senda dejé manchas de sangre…

¡Cúbrelas!, me decía,
convoca una niebla azul
que confunda tus pasos con el mar.
Nadie sabrá si son las olas que han alisado el paisaje
y se mezclan con el humo
y esa nube de ira que se destaca gris
ocultando el umbral de la acogida…

Como una oveja perdida por el amor
me retiré a la espera
y amansé en mí su negación de mis trabajos
y sufrí que su mano, un día hoja suave,
se tornara de acero…
porque hubo un tiempo de inocencia
y el río fértil y sagrado reflejaba nuestros rostros,
de hombre y de mujer,
mezclándolos,
y creímos en el paraíso de nuestro corazón,
y entonces alguien dijo: os daréis las manos como pares,
os pondréis los anillos de igualdad,
compartiréis la dignidad y el techo
y vuestras vidas seguirán paralelas
hacia el devenir…
Y en esa espera continúo
porque vuelven las flores del almendro
y se extiende el perfume de romero por los valles,
y blancas campanillas que indican la paciencia.

Yo llevo todavía los panes y los peces,
llevo los higos y las avellanas,
la miel y el vino...
Yo cumplo antes del alba con la luz,
lavo el horizonte con mis palabras,
dispongo el amanecer,
tejo con mis manos los instantes del día,
escribo sobre una corteza las sucesiones y los cambios…
Ninguna de estas cosas es inferior a una transacción,
a la soldadura del ala de una nave antes del vuelo,
al arma que desgarra la tierra,
o al clavo en la madera del ataúd.

Fui espigadora un día,
y pastora por los riscos,
preparé el queso
y por la noche cantaba a las flores dormidas
y a los niños
para que entraran en el dibujo de la luna,
en las ondas de plata,
y se mecieran.
Ahora sólo se oyen susurros de dolor.

***

Ponte la burka,
no enseñes más el rostro,
que ya nadie soporta el rostro del amor.
Esconde tu mirada
o endurece tus ojos hasta el pedernal,
que aquel que lamentaba vivir entre asesinos
ofrece sólo brumas de discordia
y arden los decorados del abrazo
y sus cenizas se extienden hasta la lejana curva del paisaje.

Ponte la burka,
que al alba no serás una flor en sus labios,
ni el canto del gallo indicará separación,
y aquella cita para morir juntos
bajo las cuchilladas entre trigos
enmudece en el aire,
pues han dado muerte al clamor amoroso
y arrastran por los caminos su cadáver.

Ponte la burka
y no hables de tus muslos de terciopelo,
no te atrevas a mencionar tus dedos ni tu boca,
rechaza a Salomón
que celebró tu vientre como montón de trigo
y te abrió como una flor a la plenitud.
Llama a una tempestad de nieve
que sepulte tu voz y tu memoria,
llama a una tempestad de arena
que se lleve las dunas del deseo.
Recógete bajo el vacío silencioso.
Ponte la burka
y que ya nadie vuelva a ver tus ojos.

***

Llegaban aves migratorias
y su sombra por los campos
acunaba a las mieses soñadoras del vuelo.
Llegaba el río
con los barcos de luz
empujando trayectos unidos a la vida
y yo con pies descalzos, por la hierba,
recogía la pesadumbre del amado en mi regazo
y engendraba el nuevo florecer de los jazmines
mientras un canto lúgubre
recordaba la muerte de los mártires,
cuando los alfileres de los grillos sujetaban la noche,
mas la caverna de su oscuro corazón
rechazó mi pecho
que era cuna de la desolación y el sueño
y sin descender al invisible fondo del amor
me marcó con un estigma…

Enterradme hasta la cintura
que él ha lanzado la primera piedra
y ya en la blanca tierra con mi sangre
el color de mi rostro se define.
Y corren manadas de potros desbocados junto al mar
para romper el dibujo de las olas,
y se desboca un cielo de nubes de tormenta
y cae una lluvia tenebrosa sobre el alma.
Enterradme, que sólo apuntan ya sones de lucha,
y el hombre,
que fue soporte a un aura iluminada,
perdido en sus límites,
tala los bosques del más allá
y mutila su raíz.

El día partió con su hato de esperanza,
la noche se asentó en todos los confines
Y pasa el muchacho con su rocín
y grita,
y la tierra se estremece por el cuchillo de su voz.
Y yo,
como una oveja perdida, vago.
Y se abren hendeduras por doquier
y se caen las casas
y es vano el canto de la tórtola al alba,
la plegaria del árbol,
la carrera del ciervo por el monte,
el correr del agua.
Y cae, cae esa lluvia tenebrosa.
Y todo es negro,
se incendian los barcos,
se tiñen de negro los océanos,
las grutas,
y la línea del horizonte
es el luto por la prístina alegría,
mientras estallan bombas,
saltan los cuerpos por el aire,
queda la tierra calcinada
y tanta muerte
siega el germen hasta en lo más recóndito.

Entra la luna con su lámpara e ilumina la sombra
y sólo ve despojos.
Se encabrita el caballo,
y el grito resuena al infinito
y me taladra.
Me amuralla el dolor,
no quiero la semejanza de empuñar un arma,
aspiro sólo a que la nada nos iguale
Pero, a brazadas, todavía recojo y enarbolo las palabras:
“Sólo el amor es capaz de vencer
la universal destrucción ”,

Hubo un día en que empuñé la espada,
el silencio o el verbo.
Fui Eduana y hace cinco mil años
revelé que la fuerza de mi cuerpo
hasta a los dioses atemorizaba;
fui Savitrí y superé la hazaña de Orfeo:
conmoví a Yama, señor de la muerte,
con mi elocuencia,
y él a mi esposo devolvió el aliento;
fui Safo y negué paso al llanto en mi morada
y el eco de mi canto a la belleza
se escucha todavía por los prados;
fui Murasaki y escribí las aventuras de Gengi;
fui Lisístrata, Cleopatra, Antígona, Porcia, Teresa de Jesús…

Hoy como una oveja perdida en la noche, sigo,
porque sigue la noche,
y avanzo con firmeza hacia la oscuridad,
que acaso no volverá el día;
no, acaso ya no volverá…

Edt: EL TORO DE BARRO, Cuadernos del Mediterráneo - 35

Sin Título (de Ludir hasta la llama. 1978)

Desnudo, de rodillas, me acaricias los tobillos.
Te olvidas que escuece, y sigues llenándome los oídos.

Cinco dedos te besan la cara.
Una sombra te lame.

Nadie te conoce mejor que mi espalda..

de Miguel ARNAS CORONADO (Bajo la encina)

(…) Al inicio de una relación hay una búsqueda del cuerpo del otro, una investigación que nos lleva a averiguar los puntos ,más sensibles, los gustos más exquisitos. Una vez buscado eso, la economía de medios lleva a obviar todo lo demás, a no investigar más; a que la premura olvide el paso del tiempo, el cambio en los gustos, el refinamiento de ciertas manías, incluso, ¿por qué no?, las nuevas experiencias. El mayor placer está en la búsqueda del placer, sobre todo del ajeno si media amor y cierta madurez, madurez que nada tiene que ver con la edad. (…)

Edita Ayuntamiento de Granada. Colección Granada Literaria. Narrativa

de Gioconda BELLI (Los portadores de sueños)

En todas las profecías
está escrita la destrucción del mundo.

Todas las profecías cuentan
que el hombre creará su propia destrucción.

Pero los siglos y la vida
que siempre se renueva
engendraron también una generación
de amadores y soñadores,
hombres y mujeres que no soñaron
con la destrucción del mundo,
sino con la construcción del mundo
de las mariposas y los ruiseñores.

Desde pequeños venían marcados por el amor.
Detrás de su apariencia cotidiana
Guardaban la ternura y el sol de medianoche.
Las madres los encontraban llorando
por un pájaro muerto
y más tarde también los encontraron a muchos
muertos como pájaros.
Estos seres cohabitaron con mujeres traslúcidas
y las dejaron preñadas de miel y de hijos verdecidos
por un invierno de caricias.
Así fue como proliferaron en el mundo los portadores sueños,
atacados ferozmente por los portadores de profecías
habladoras
de catástrofes.
los llamaron ilusos, románticos, pensadores de
utopías
dijeron que sus palabras eran viejas
y, en efecto, lo eran porque la memoria del paraíso
es antigua
el corazón del hombre.
Los acumuladores de riquezas les temían
lanzaban sus ejércitos contra ellos,
pero los portadores de sueños todas las noches
hacían el amor
y seguía brotando su semilla del vientre de ellas
que no sólo portaban sueños sino que los
multiplicaban
y los hacían correr y hablar.
De esta forma el mundo engendró de nuevo su vida
como también había engendrado
a los que inventaron la manera
de apagar el sol.

Los portadores de sueños sobrevivieron a los
climas gélidos
pero en los climas cálidos casi parecían brotar por
generación espontánea.
Quizá las palmeras, los cielos azules, las lluvias
torrenciales
Tuvieron algo que ver con esto,
La verdad es que como laboriosas hormiguitas
estos especimenes no dejaban de soñar y de construir
hermosos mundos,
mundos de hermanos, de hombres y mujeres que se
llamaban compañeros,
que se enseñaban unos a otros a leer, se consolaban
en las muertes,
se curaban y cuidaban entre ellos, se querían, se
ayudaban en el
arte de querer y en la defensa de la felicidad.

Eran felices en su mundo de azúcar y de viento
de todas partes venían a impregnarse de su aliento
de sus claras miradas
hacia todas partes salían los que habían conocido
portando sueños
soñando con profecías nuevas
que hablaban de tiempos de mariposas y ruiseñores
y de que el mundo no tendría que terminar en la
hecatombe.
Por el contrario, los científicos diseñarían
puentes, jardines, juguetes sorprendentes
para hacer más gozosa la felicidad del hombre.

Son peligrosos - imprimían las grandes
rotativas
Son peligrosos - decían los presidentes
en sus discursos
Son peligrosos - murmuraban los artífices de la guerra.

Hay que destruirlos - imprimían las grandes
rotativas
Hay que destruirlos - decían los presidentes en sus
discursos
Hay que destruirlos - murmuraban los artífices de la guerra.

Los portadores de sueños conocían su poder
por eso no se extrañaban
también sabían que la vida los había engendrado
para protegerse de la muerte que anuncian las
profecías
y por eso defendían su vida aun con la muerte.
Por eso cultivaban jardines de sueños
y los exportaban con grandes lazos de colores.
Los profetas de la oscuridad se pasaban noches
y días enteros
vigilando los pasajes y los caminos
buscando estos peligrosos cargamentos
que nunca lograban atrapar
porque el que no tiene ojos para soñar
no ve los sueños ni de día, ni de noche.

Y en el mundo se ha desatado un gran tráfico de
sueños
que no pueden detener los traficantes de la muerte;
por doquier hay paquetes con grandes lazos
que sólo esta nueva raza de hombres puede ver
la semilla de estos sueños no se puede detectar
porque va envuelta en rojos corazones
en amplios vestidos de maternidad
donde piesecitos soñadores alborotan los vientres
que los albergan.

Dicen que la tierra después de parirlos
desencadenó un cielo de arcoiris
y sopló de fecundidad las raíces de los árboles.
Nosotros sólo sabemos que los hemos visto
sabemos que la vida los engendró
para protegerse de la muerte que anuncian las
profecías.

de Gabriela Alia BOTBOL (sin título)

« des mots insensés que tu comprendras… »
(Jacques Brel)

sobre el escote desnudo derrama
como perlas palabras en francés
las enhebra, y las cuentas se confunden
con las dos perlas rosadas del pecho
mira atónito la perdición, la alevosía
del boato que ha creado
mais sin evitar s’vicier
destroza a dentelladas d’adoration
la iridiscencia del cuadro
y vuelve a ensartar le collier
entre baisers y frases idólatras

durante el dégoût del desacople
toca la guitarra (Albéniz)
alors ella vuelve a s’embraser
(no es importante que la virtuosa pasión de él
le llegue vía módem o fibra óptica)
a coups de pourquoi
ella se pregunta
por el temps
ella se impone
oublier el tiempo
olvidar su âge
esa petit cuestión
que la muele a palos

entonces ella canta:

Ne Me Quitte Pas (No me abandones
Ne Me Quitte Pas No me abandones
Ne Me Quitte Pas No me abandones
Ne Me Quitte Pas No me abandones
On A Vu Souvent se ha visto a menudo
Rejaillir Le Feu reflejar el fuego
D´un Ancien Volcan de un antiguo volcán
Qu´on Croyait Trop Vieux al que se creía demasiado viejo
Il Est Paraît-il pero solo lo aparentaba
Des Terres Brûlées o como la tierra que parecía consumida
Donnant Plus De Blé pero que da profusamente trigo
Qu´un Meilleur Avril más que en el mejor de los abriles)

entonces grita, comme d’habitude,
insumisa casi desquiciada
¿Y QUÉ?

mais todos ellos...



Publicado en Lista de Literatura ADAMAR. Febrero 2004

de Mario MELÉNDEZ (Recuerdos del Futuro)

Mi hermana me despertó muy temprano
esa mañana y me dijo
"Levántate, tienes que venir a ver esto
el mar se ha llenado de estrellas"
Maravillado por aquella revelación
me vestí apresuradamente y pensé
"Si el mar se ha llenado de estrellas
yo debo tomar el primer avión
y recoger todos los peces del cielo"

de Berna WANG

A lo mejor no te he entendido, Juan, pero por lo poco que sé, cuando
alguien resurge no es porque haya borrado una etapa, sino por todo lo contrario:
asimila, integra, digiere, deja que forme parte, por fin, de uno mismo. Le da un
sentido (porque es capaz de ver todo, por fin, de frente y con perspectiva) y ya
no necesita (re)negar de nada de lo pasado, de nada de sí mismo. Resurgir es
estar y asumirse entero, quizá por primera vez, y con los ojos bien abiertos. Y
estar contento.

Publicado en la Lista de Correo:Escritura Creativa 10/02/04

de María ZAMBRANO

(...)La poesía es, en realidad, la palabra puesta al servicio de la embriaguez. Y en la embriaguez el hombre es ya otra cosa que hombre; alguien viene a habitar su cuerpo; alguien posee su mente y mueve su lengua; alguien le tiraniza. En la embriaguez el hombre duerme, ha cesado perezosamente en su desvelo y ya no se afana en su esperanza racional. No sólo se conforma con las sombras de la pared de la caverna, sino que sobrepasando su condena, crea sombras nuevas y llega hasta a hablar de ellas y con ellas. Traiciona a la razón usando su vehículo: la palabra, para dejar que por ella hablen las sombras, para hacer de ella la forma del delirio. El poeta no quiere salvarse; vive en la condenación y todavía más, la extiende, la ensancha, la ahonda. La poesía es realmente el infierno.”

Filosofía y Poesía. Edt Fondo de Cultura Económica. Mexico 1987