de Imre KERTÉSZ. (Liquidación)
(...)En el mundo que me fue dado, las consecuencias no siempre procedían de causas, y las causas no siempre servían de puntos de partida claramente fundados. Así pues, la lógica que trataba de acceder a las causas por la vía de analizar las consecuencias era una lógica errónea en este mundo.
En mi opinión, el mundo que me fue dado carecía de toda lógica.(...)
Editorial ALFAGUARA. pg 47
Tinta para ceniza
Marzo 2004
de J. PREVERT
Has mirado la más triste la más lúgubre
de todas las flores de la tierra.
de Paul CELAN (Nadie, no olvides...)
Nadie, no olvides, nadie
se laceraba escarbando por caminos
del corazón en tus tiernos adentros.
Hasta que una palabra salió de tu boca
reservada y resilenciada:
con ella, no lo olvides, vives tú,
de ella te crece la fuerza
de escucharme cuando te digo:
ven, yo te quiero,
yo no te quiero amar.
Traducción de Jose Luis REINA PALAZÖN. Ediciones TROTTA
de Chantal MAILLARD (Benarés)
Me apuntaron a mí, pero ahí donde llegó el dardo
no había nadie. ¿o sí lo había?
Yo acechaba, detrás de un árbol.
Vi. algo caer.
Sín título.
¿Dónde estáis?
de Clara JANÉS (Carta III)
Nunca sabré de ti,
y eso lo supe
desde el primer encuentro.
Esta certeza tiene tanta fuerza
que es
como si tuviera noticias tuyas
a cada momento.
de José GARCÏA VERDUGO
Hace poco leí un texto muy corto de Clarice Lispector (escritora
brasileña) en el que decía que detrás de cada palabra que escribía se
escondían muchas otras palabras. Eso me recordó la descripción que hace
Saramago de la forma en que escribía sus poemas Ricardo Reis ("El año de
la muerte de Ricardo Reis"): un verso al día, a veces sólo una palabra en
varios días. Dejaba el papel y la pluma sobre la mesa, bien a la vista.
Al día siguiente corregía la única palabra que había escrito el día
anterior porque su estado de ánimo había cambiado. Y detrás de cada
palabra de los poemas de Pessoa (Ricardo Reis es uno de sus heterónimos o
seudónimos) uno siente efectivamente la presencia de miles de palabras
que el poeta nunca escribió. Esa es la magia: esconder las palabras con
palabras, pero esconderlas de esa forma sutil que no las deja ocultas del
todo. Sugerir, invitar.
En Lista: ESCRITURA CREATIVA 19/03/04
Sin título.
Desear haber estado allí.
Ese día, a esa hora.
Varias oportunidades perdidas
Manuel CRUZ (Con Perdón)
(...)Desafortunadamente, la idea de perdón lleva mucho tiempo envenenada. El perdón constituye, junto con la promesa, uno de los gestos que mejor define la condición humana. Perdonar tiene algo, en sus orígenes, de rechazo a la fatalidad de lo ocurrido. Cuando decimos "lo pasado, pasado", estamos afirmando no sólo que del pasado lo único que podemos hacer es irnos olvidando, puesto que no hay forma de que vuelva, sino también que es la realidad más sólida, más firme, más inalterable que podamos concebir, como viene expresado en el viejo refrán popular "el pasado puede más que Dios". Así las cosas, perdonar tiene algo de rechazo, de enfrentamiento a la dictadura del pasado, a su aparente irreversibilidad. Es como si el que perdona le dijera al mundo: "Esperad un momento, que sobre este asunto todavía me queda algo por hacer".
Eso que le queda por hacer al que perdona pertenece a un orden específico. Por decirlo con las palabras que utiliza Javier Sádaba en su libro El perdón, en el gesto de perdonar se expresa la soberanía del yo, que, en su plena autonomía, se enfrenta a otro yo. De hecho, cuando empezamos a ejercitarnos en la práctica del perdón, una de las primeras cosas que nos suele sorprender es la incomprensión ajena. "Pero, ¿cómo has podido perdonar semejante cosa?", se nos suele decir. En tales momentos empezamos a ver la diferencia de perspectivas: esas terceras personas nos plantean su recriminación desde un punto de vista (por ejemplo, el de algún legítimo derecho que nos asistía y al que estamos renunciando) que poco o nada tiene que ver con la naturaleza del perdonar.
Y es que el perdón fundamentalmente significa, utilizando la definición de Butler, la supresión del resentimiento. Perdonar, por tanto, no equivale a olvidar (por más que tantas veces se equiparen ambos términos) ni a absolver. El perdonado no se torna inocente tras el perdón. Puede quedar, si ello está en manos de la víctima, eximido del castigo, pero ello no resulta forzoso. Quien perdona no renuncia a la memoria, sino al odio (tal vez porque, como señalaba Arendt, se perdona a la persona, no lo que ha hecho). Se desprende de esto que, si con alguna virtud tiene que ver la facultad de perdonar, es con la misericordia, aunque también mantenga un parentesco cercano con la generosidad (que es la virtud del don). Ninguna de las dos es innata: ambas se alcanzan básicamente a través del conocimiento, tanto de los otros como de uno mismo... (...)
EL PAIS. Opinión 16/03/04
LA ACTITUD (Leyenda China)
Hace mucho tiempo, una joven llamada Lili se casó y fue a vivir con el marido y la suegra. Después de algunos días, no se entendía con ella. Sus personalidades eran muy diferentes y Lili fue irritándose con los hábitos de la suegra, que frecuentemente la criticaba. Los meses pasaron y Lili y su suegra cada vez discutían más y peleaban.
De acuerdo con una antigua tradición china, la nuera tiene que cuidar a la suegra y obedecerla en todo. Lili, no soportando más vivir con la suegra, decidió tomar una decisión y visitar a un amigo de su padre.
Después de oírla, el tomó un paquete de hierbas y le dijo:
-No deberás usarlas de una sola vez para liberarte de tu suegra, porque ello causaría sospechas. Deberás darle varias hierbas que irán lentamente envenenando a tu suegra. Cada dos días pondrás un poco de estas hierbas en su comida. Ahora, para tener certeza de que cuando ella muera nadie sospechará de ti, deberás tener mucho cuidado y actuar de manera muy amigable. No discutas, ayúdala a resolver sus problemas. Recuerda, tienes que escucharme y seguir todas mis instrucciones-.
-Sí, Sr. Huang, haré todo lo que el señor me pida-. Dijo Lili.
Lili comenzó el proyecto de asesinar a su suegra. Pasaron las semanas y cada dos días, le servía una comida especialmente tratada con el veneno. Siempre recordaba lo que el Sr. Huang le había recomendado sobre evitar sospechas, y así controló su temperamento, obedecía a la suegra y la trataba como si fuese su propia madre. Después de seis meses, la casa entera estaba completamente cambiada. Lili había controlado su temperamento y casi nunca la aborrecía. En esos meses, no había tenido ni una discusión con su suegra, que ahora parecía mucho más amable y más fácil de tratar.
Las actitudes de la suegra también cambiaron y ambas pasaron a tratarse como madre e hija. Un día Lili fue nuevamente en procura del Sr. Huang, para pedirle ayuda y le dijo:
-Querido Sr. Huang, por favor ayúdeme a evitar que el veneno mate a mi suegra. Ella se ha transformado en una mujer agradable y la amo como si fuese mi madre. No quiero que ella muera por causa del veneno que le di-.
El Sr. Huang sonrió y señaló con la cabeza:
-No tienes por qué preocuparte. Las hierbas que te di, eran vitaminas para mejorar su salud. El veneno estaba en su mente, en su actitud, pero fue echado fuera y sustituido por el amor que pasaste a darle a ella-.
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Publicado en la Lista: Poesia-L Marzo 2004
de Miguel HERNANDEZ (Para la Libertad.)
Para la libertad sangro, lucho, pervivo,
para la libertad, mis ojos y mis manos,
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos.
Para la libertad siento más corazones
que arenas en mi pecho: dan espumas mis venas,
y entro en los hospitales, y entro en los algodones
como en las azucenas.
Para la libertad me desprendo a balazos
de los que han revolcado su estatua por el lodo.
Y me desprendo a golpes de mis pies, de mis brazos,
de mi casa, de todo.
Porque donde unas cuencas vacías amanezcan,
ella pondrá dos piedras de futura mirada
y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
en la carne talada.
Retoñarán aladas de savia sin otoño
reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida.
Porque soy como el árbol talado, que retoño:
porque aún tengo la vida.
SILENCIO
Silencio
ATENTADO EN MADRID
Basta.
sin título
La matanza anunciadora
el renacimiento.
Antes de sentir calor
nace la luz.
Clara JANÉS (de La Voz)
(
) Y en la vecindad del día no puse el pie en tierra, no me levanté, por el contrario, seguí mi impulso, acerqué mis labios al lóbulo de su oreja y dejé que los cruzara suavemente la primera frase melódica encauzándola en una u. Acaso, con el aliento, insuflaría en su oído un jardín como el que para mí desplegaba el cantor. (
)
ESPEJOS DE AGUA. Ediciones BASSARIA. Narrativa
Día de la mujer
Honoré DAUMIER.
La Lavandera 1863
Museo LOUVRE. Paris
de Agustin GARCIA CALVO ( Libre te quiero)
Libre te quiero,
como arroyo que brinca
de peña en peña.
Pero no mía.
Grande te quiero,
como monte preñado
de primavera.
Pero no mía.
Buena te quiero,
como pan que no sabe
su masa buena.
Pero no mía.
Alta te quiero,
como chopo que al cielo
se despereza.
Pero no mía.
Blanca te quiero,
como flor de azahares
sobre la tierra.
Pero no mía.
Pero no mía
ni de Dios ni de nadie
ni tuya siquiera.
En CANCIONES DE AMOR Y CELDA de Amancio Prada
de Pablo GUERRERO ( Para huir de la muerte)
Para huir de la muerte
nos amaremos todos, enteros.
Para huir de la muerte
nos amaremos
sin horario y sin ley, sencillamente
para huir de la muerte.
Para huir de la muerte
diré que tus ojos son palomas de Picasso
y que bajo tu piel de leche ávida y firme
viven en hermandad veinte poemas de amor.
Para huir de la muerte
tú me darás las fresas mejores de tu huerto
yo te daré mi vino más peleón, más duro, más añejo.
Para huir de la muerte
pienso resucitar el conjuro dormido de tus pechos,
pienso ahondar tus raíces, bucear hasta el centro.
Para huir de la muerte,
diré que es estupendo sentirte tan cercana
y que ni en tí, ni en mí, ni en vosotros ni en ellos
hay sumergida una ciudad donde luchan
la muerte, y el amor, el amor y la muerte,
la muerte, y el amor, el amor y la muerte.