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Vae Victis

de Carlos Alberto ROLDAN ( Prueba)

(...)

aún mutilada

sabrías que soy yo



acá todo te espera



tu propia vida



el cielo



que dejaste

detenido

Lista de Correo ADAMAR 20/12/03

de Denis HOLLIER

(…) es posible ver sin ser visto pero no es posible tocar sin al mismo tiempo ser tocado. Uno nunca sale intacto de ningún contacto.

The Politics of prose: Essay on Sartre

de Cristina PERI ROSSI ( Estado de exílio XXXII)

Lo llamaban La Momia. Con dos golpes
era capaz de matar a alguien..
Lo usaban para ablandar
a los recien llegados,
o para terminar con los torturados.
No comía pescado
porque una vez se había pinchado
con una espina
y le dolió.

Ediciones VISOR nº 515

de Adriana VEYRAT JANÉS

de Adriana VEYRAT JANÉS

Templo Ambar

de JdJ

Tiene setenta y un años. Ayer me describió su rutina diaria. Apenas duerme
por las noches, porque cuando se acuesta las piernas le hormiguean. Se pasa
la madrugada haciendo crucigramas y coqueteando con el canalplus. A eso de
las cinco consigue dormirse, hasta las nueve, o así. A esa hora se levanta,
se lava, desayuna y sale cojeando a la calle, buscando el mercado que tiene
en su misma manzana. Hace la compra y vuelve a casa. A las once de la
mañana.

Uno de sus hijos la visita por la noche. Vive cerca y, a última hora de la
tarde, regresando del trabajo, si tiene un rato pasa a verla. Hablan de
tonterías. Hablan. Ella dice que espera agazapada algún chiste o comentario
irónico. Es su oportunidad de reírse un poco.

Pero su hijo viaja bastante. Hay muchos días que ella sabe que no irá a
verla. Esos días, a las once de la mañana, de vuelta del mercado, tras
cerrar la puerta le da tres vueltas a la llave y activa los cerrojos. Se
encierra en su casa, en la primera mañana, porque ya nadie vendrá.

Ayer me decía: esos días que a las once de la mañana cierro mi casa, mi
vida, mis ilusiones, no consigo desear otra cosa que la muerte.

Vejez de puertas cerradas, abrumada de cerrojos cuya acción golpea el
presente hasta conseguir que no se parezca al pasado. Soledad indeseada,
ilusiones desmontadas como un mecano que perdió todas sus tuercas. Lo
permitimos. La televisión nos escupe a todas horas jóvenes hidratados,
divertidos y felices, y eso nos redime. Bajo la corteza de nuestra
felicidad, transcurren los ríos enlodados de lo que seremos.

Publicado en la Lista ESCRITURACREATIVA: 12/12/03

de Oliverio GIRONDO ( Balaúa)

De oleaje tú de entrega de redivivas muertes
En el la maramor
Plenamente amada
Tu néctar piel de pétalo desnuda
Tus bipanales senos de suave plenaluna
Con su eromiel y zumbos y ritmos y mareas
Tus tús y más que tús
Tan eco de eco mío
Y llamarada suya de la muy sacra cripta mía tuya
Dame tu balaúa

de Nâzim HIKMET (Nostalgia)

Cien años han pasado sin ver tu cara
enlazar tu cintura
detenerme en tus ojos
preguntar a tu clarividencia
acercarme al calor de tu vientre.

Hace cien años que en una ciudad
una mujer me espera.

Estábamos en la misma rama, en la misma rama.
Caímos de la misma rama, nos separamos.
Cien años nos separan
cien años de camino.

Hace cien años que en la penumbra
corro detrás de ella.

ÚLTIMOS POEMAS. Ediciones del oriente y del maditerráneo. Madrid

Nuchi BELCHÍ ( de comidas) un correo personal

Ayer, en nuestra cañita habitual, pedimos Mª José y yo comida para llevar. Juan lo mezcló todo, hizo un lío de bolsas y dijo: mirad bien qué es cada cosa porque me temo que va todo mezclado. Mª José había pedido cuatro de arroz y conejo; yo, cuatro pelotas. Miré en una bolsa, destapé, "esto es arroz y conejo", dije, "Esto, pelotas". En un instante pasaron por mi mente las siguientes reflexiones:
1 - Ha troceado las pelotas, qué raro.
2 - No ha puesto caldo a las pelotas, qué raro, pero bueno, tengo caldo de sobra en casa.
3 - ¿Por qué habrán puesto azafrán a las pelotas? Bueno, no voy a protestar por ésto, total el azafrán ni quita ni pone.

Al cabo de un ratito de llegar a casa me llama Mª José: Nena, ¿qué tienes para comer? Pues pelotas, le digo, tú lo has visto. Mira a ver, mira que no me fío. Miro y veo arroz y conejo, seco y amarillo cual pelotas troceadas sin caldo.

Hoy, en la cañita, hacíamos un análisis. ¿Me ves muy tonta, nena? Te veo a ti, ni más ni menos.

Bah, qué mas da comer pelotas que comer arroz y conejo.


Nuchi

A.TÀPIES

A.TÀPIES

mirada y mà

www.soledadlorenzo.com

de Clara JANÉS ( Adenov)

Región de cabras y castaños: mediodía luciente.
En la cascada de mis sueños, un mismo cuerpo desnudo
cumplió la ofrenda, yo el sacrificio.

Sin título

¿Cómo soportar el peso de tanto espacio?

DULCE CHACÓN (1954-2003)

DULCE CHACÓN, nacida en Zafra (Badajoz) también hablará de las mujeres en estado último, como es la mujer reclusa a punto de ser fusilada, tema éste que la escritora trata en su última novela La voz dormida.

Dulce Chacón es poeta y novelista, en verso ha publicado: Querrán ponerle nombre, Las palabras de la piedra, Contra el desprestigio de la altura (Premio de Poesía Ciudad de Irún) y Matar al ángel y las novelas Algún amor que no mate; Blanca vuela mañana; Háblame, musa, de aquel varón y Cielos de barro (Premio Azorín 2000).

Dulce Chacón ha empleado casi cinco años para reconstruir la historia de cientos de mujeres represaliadas tras la Guerra Civil, y ha despertado en La voz dormida (su última obra), la conciencia de miles de mujeres que a veces desnudaban su pasado bajando las persianas para que los vecinos no supieran que eran “rojas”. Ella expondrá en su charla de Albacete el argumento de estas mujeres represaliadas, heroínas anónimas de una guerra todavía en la memoria de todos. A este respecto, la autora de La voz dormida, ha subrayado: “Lo peor de la tiranía del silencio es que se haga costumbre. Es necesario que se escuchen las voces, en este momento, la inquietud por nuestro inmediato pasado está en el aire, y, por otra parte hay pocas publicaciones que cuenten la lucha de la mujer en el frente de batalla, en la guerrilla y en las cárceles franquistas”.




NO actualizado

Sin Título

Las torres no ven más allá.
Se desnudan las ruinas de mis bostezos, de mis inviernos, de mis desconsoladas caricias.
Hurto templanza a los pájaros, escalo coherencias, planeo accidentes imposibles.
Inútiles monstruos discretos empuñan mi mano, y los festejos que fueron ofendidos, toman venganza.

No me quieren tus años, no me quiere tu prosa, no me quiere tu sombra.
Los entonces se conciencian espesos. La memoria de humilde, circunda peores frutos.

No quedan atardeceres para cruzarte mi lengua avergonzada. No hay ánimo que me absorba de esponja.

Me desconocen mis hijos y sus miradas imposibles, me desconoces tú, y mis prudencias , dóciles, se ríen de mi -¿no las oyes?.

Los dioses están de sobra, y yo me consumo en apetencias de oasis.

Acueductos me niegan el paso, y el estado, mi estado,
me perdona, me excusa
de elocuencias de cedro.

de Carmen TARÍN

Siempre que el sol sale
alguien pasa los dedos sobre tu espalda

la cabeza dulce
uva ensartada al labio
si es cianuro
si es bálsamo.



www.adamar.org nº 12

de Sohrab SEPEHRÍ (Todo nada, Todo mirada)

[...]
Alguien vino
que prolongó mi mano
hasta los músculos del Paraíso.
Alguien vino, y enzarzada en los botones de su camisa
se hallaba la luz matinal de las religiones.
Y con la hierba seca de antíguos versículos
tejía ventanas.
Era joven como la antevíspera del pensamiento
y su laringe estaba llena de los azules atributos de los ríos.
Alguien vino y se llevó mis libros. [...]

Ediciones del Oriente y del Mediterráneo

de Antonio GAMONEDA

[...]Sólo las desapariciones alimentan el corazón. Hay sábanas sobre los signos de la inexistencia.[...]

INSULA nº 506-7,1989: Homenaje a Antonio Machado

Sin título

Cuando todo nos parece que fue ayer, hemos comenzado a morir.

sin título

Yo estaba en el pequeño estudio; desde el pasillo, al irte al dormitorio, me preguntaste: ¿te llamo antes mañana?.
Te sonreí con ternura y con melancolía.
Te había entendido: ¿te amo antes mañana?.

de Cesar PAVESE ( Vendrá la muerte )

Vendrá la muerte y tendrá tus ojos
esta muerte que nos acompaña
desde el alba a la noche, insomne,
sorda, como un viejo remordimiento
o un absurdo defecto. Tus ojos
serán una palabra inútil,
un grito callado, un silencio.
Así los ves cada mañana
cuando sola te inclinas
ante el espejo. OH, cara esperanza,
aquel día sabremos, también,
que eres la vida y eres la nada.

Para todos tiene la muerte una mirada.
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.
Será como dejar un vicio,
como ver en el espejo
asomar un rostro muerto,
como escuchar un labio ya cerrado.
Mudos, descenderemos al abismo.


www.udec.cl

de Nuchi BELCHÍ (El desfile)

Fui a aquel desfile porque mi hijo participaba en él. Pedí a Oscar Wilde que me dotara de la belleza y plenitud con la que un hijo debe ver a su madre. Pero mi cuerpo estaba hueco por dentro, como un tronco invadido de carcoma. Si movía un músculo de mi cara sabía que saldría una mueca horrible. Aun así intenté sonreír. Pedí entonces a Séneca que me dotase del don de la oratoria para emitir tan sólo una palabra en voz alta: ¡hijo! Pero mi garganta estaba seca como la tierra de Rulfo. Aun así lo dije: ¡hijo! Entonces él me miró y sonrió como una flor que despierta a la vida. Su mirada me penetró y en ese instante mi cuerpo asistió a la transformación de sí mismo. De nuevo la savia corría a través de él y mi garganta se humedecía despacio, con lentitud, como si desde dentro tuviese ora manantial, ora torrente que desembocaba en mis ojos.

(Texto inspirado en la última escena de la película: Mystic River)

Lista de ESCRITURACREATIVA